Los tres de atrás que colocó Guardiola son tres centrales (Piqué, Márquez y Puyol). En mi época, los tres de atrás eran dos laterales (Ferrer y Sergi) y un libre (Koeman). Los cuatro del mediocampo que alineó Guardiola (Alves, Keita, Xavi e Iniesta) estaban situados a lo ancho. En mi época, el mediocampo dibujaba un rombo: con Bakero en la punta de arriba y Guardiola en la punta de abajo de dicho rombo.
Antes, el jugador clave era Bakero. Su fuerte, las llegadas desde la segunda línea. Poseía un buen disparo y era un gran rematador de cabeza, a pesar de su estatura. La figura de Bakero no existe en la actual plantilla y en mi época era clave. Entre los futbolistas que maneja ahora Guardiola, Xavi sería este Bakero cuando consigue pisar el área --veo que se quiere incidir en ello--, pero las calidades de uno y otro son muy distintas.
Donde sí que hay coincidencias es en la filosofía de juego. Aun sin extremos naturales (siempre que no juegue Pedro), la idea reside en abrir al máximo el campo. Dónde están los espacios? En las alas. Y ahí, a jugártela puntualmente en un uno contra uno. Digo puntualmente porque en la dosificación y la elección del momento para encarar el uno contra uno surge la capacidad de sorpresa.
El desborde con un dribling a tu marcador es espectacular, y según como sea tu posterior centro o disparo, puede ser incluso determinante. Si tienes el día, perfecto. Nunca rehúyas tus buenas sensaciones. Pero lo mejor suele ser madurar la jugada, recibiendo, devolviendo con uno o dos toques. A mayor circulación de balón, más espacios. Y a más espacios, más posibilidades de hacer daño, ya sea con una simple pared o con un pase orientado a la subida de un compañero.
La base del fútbol que defiende Guardiola --y que yo comparto-- es bien sencilla. Cuando quieres atacar, te toca abrir el campo. Y cuando toca defender, a cerrar espacios. Aquí, tanto el ritmo del balón como el juego de posición son determinantes. Si lo dominas --y en eso está Guardiola-- lo tienes todo para ganar un partido.
Su punto de partida con el 4-3-3 o el 3-4-3, teniendo en cuenta que Alves acaba por convertirse en un mediocampista más con la llegada por la banda que tiene, me parece la mejor opción posible. Los sistemas, sin embargo, están llenos de matices en función de las características de cada uno de los jugadores que sacas al campo.
A pesar de la impaciencia de algunos --se está construyendo un nuevo proyecto, un nuevo equipo, y eso no se consigue en dos días-- yo rechazo de pleno la sola idea de jugar con un 4-4-2. Me refiero al Bar§a. Los demás, que hagan lo que quieran. Por muchos motivos. Porque jugando así la circulación de balón es más lenta y la interrelación entre los jugadores, más difícil.
Si antes decía que los espacios están en las alas --obviamente hay que madurarlos, fabricarlos-- el Bar§a está casi obligado a jugar por las bandas. Y la obligación surge de los propios equipos rivales. Tres partidos de Liga (Numancia, Racing y Sporting), tres rivales que salen a armarse descaradamente atrás. Si fueran mayoría los que te saliesen a jugar de tú a tú, entonces podrías plantearte el intercambio de golpes.
Estos días oigo muchos comentarios acerca de lo vistosos que llegan a ser los partidos de la Premier. Corren mucho, sí, pero ojo con esta sensación. Corren mucho por dos motivos: porque unos y otros no dan más de tres pases seguidos antes de perderla, y porque en ese ring hay dos que quieren pegarse. El Bar§a no tiene esta suerte.
Dominar y divertir
Utilizando el símil pugilístico, en la gran mayoría de los casos el rival se conforma con irse al rincón, taparse la cara y el cuerpo, interrumpir el combate como sea --faltas, pérdidas de tiempo-- y a confiar en uno o dos golpes esporádicos para ver si suena la flauta.
Por eso se ha de buscar la vida el Bar§a como se la está buscando hasta ahora. Por eso, y porque no veo la razón de por qué tendría que cambiar ahora. Porque quieres ser tú el que mande, el que domine, el que trata de divertir a los tuyos. Y, qué demonios, porque hace tres años ya se ganó, y mucho, con esta misma apuesta de base. Saber ejecutarla bien o mal ya es otra historia.
Fuente: La voz de asturias
No hay comentarios:
Publicar un comentario