LA PAZ (Reuters) - Bolivia quedó el jueves al borde del caos, en medio de violentas manifestaciones opositoras contra los planes socialistas del Gobierno, que dejaron al menos ocho muertos, decenas de heridos y golpearon las vitales exportaciones de gas a Brasil y Argentina.
El presidente Evo Morales, que impulsa una nueva Constitución socialista, advirtió que podría perder la paciencia ante los "actos delincuenciales financiados por terratenientes del oriente," mientras que el embajador en Brasilia, René Mauricio Dorfler, dijo que La Paz podría dictar el estado de sitio.
Los choques del jueves, en las convulsionadas tierras bajas cuyos líderes reclaman autonomía, se dieron un día después de que el izquierdista Morales ordenara la expulsión del embajador de Estados Unidos, Philip Goldberg, por considerar que, junto con la oposición conservadora, trama un golpe de Estado para derrocarlo.
Washington respondió declarando "persona non grata" al representante diplomático boliviano, Gustavo Guzmán, por lo que cortó relaciones con un país con el que ha tenido serios roces por su apoyo a la campaña anti Estados Unidos alentada por Venezuela.
En apoyo a la decisión del Gobierno de Bolivia, el presidente venezolano, Hugo Chávez, anunció la noche del jueves la expulsión del embajador de Estados Unidos en Venezuela y ordenó retirar su delegación diplomática de Washington.
"Tiene 72 horas a partir de este momento el embajador yanqui en Caracas para salir de venezuela, en solidaridad con Bolivia y el pueblo de Bolivia," dijo Chávez en un mitin político en el estado noroccidental de Carabobo.
Brasil enviará una delegación a La Paz para intentar intermediar en el conflicto, en tanto que Argentina se sumaría a ese esfuerzo. La Comunidad Andina, de la cual Bolivia es miembro, hizo un llamado para frenar la ola de violencia.
Fuente: Reuters Amèrica Latina
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