La jornada de protesta incluyó una masiva marcha que según los organizadores congregó a cerca de 30.000 personas en Santiago, cifra estimada en 10.000 por la prensa local. La CUT también afirmó que hubo 135.000 manifestantes en todo Chile, en tanto el gobierno no dio estimaciones oficiales al respecto.
Grupos menores generaron disturbios en varios puntos del centro, tras levantar barricadas y cortar el tráfico.
Los enfrentamientos dejaron en total de 148 detenidos a lo largo del país, según el ministerio del Interior, y se iniciaron en el momento en que policías intentaron disolver la manifestación utilizando carros lanza agua y gases lacrimógenos. En otras ciudades, como Concepción o Valparaíso, hubo también marchas pero no ocurrieron mayores disturbios.
"Hemos tenido una manifestación relativamente ordenada, los trabajadores han podido manifestar sus demandas, hemos tenido incidentes muy aislados, muy menores, que se han producido en el contexto de las marchas y del acto, por los típicos infiltrados que actúan en éstas", dijo el subsecretario del Interior, Patricio Rosende.
La manifestación fue convocada para protestar contra los despidos de trabajadores a raíz de la crisis financiera mundial y exigir al gobierno de la socialista Michelle Bachelet profundizar las reformas sociales.
La protesta se organizó en torno a cuatro marchas callejeras que confluyeron en un paseo peatonal frente al palacio de gobierno, fuertemente custodiado por policías y rejas de contención.
La mayor parte del comercio en las calles aledañas estaba cerrado, no así en el resto de la ciudad donde se mantenía la normalidad.
A la marcha adhirieron empleados fiscales, trabajadores de la salud, profesores, agrupaciones de estudiantes y organizaciones gremiales de sectores privados como el forestal y la minería.
La paralización es la segunda que afecta al gobierno de Bachelet, que en agosto de 2007 enfrentó una primera huelga nacional en rechazo al modelo económico y la desigualdad social, que terminó con más de 600 detenidos en enfrentamientos con fuerzas policiales.
Esta es la primera manifestación masiva en Chile en rechazo a los efectos sociales de la crisis financiera global, y dirigentes de la CUT anunciaron que habrá otras.
"Todas las veces necesarias vamos a salir a la calle hasta que entiendan el gobierno y los empresarios" que los trabajadores no tienen la culpa de la crisis, afirmó la dirigente de la CUT María Rozas.
"Estamos pagando las consecuencias de una crisis en la que no tenemos responsabilidad", dijo por su parte el presidente de los funcionarios de la salud pública, Esteban Maturana.
La crisis ha impactado en la economía local, que en febrero registró una caída de 3,9%, la más pronunciada en una década, según el último dato oficial. El desempleo, por su parte, subió 1,2 puntos porcentuales en 12 meses y llegó al 8,5% de la fuerza laboral en el trimestre diciembre-febrero.
Ello debido a despidos masivos registrados en la construcción y en el estratégico sector de la minería del cobre (principal producto de exportación chileno), que enfrenta una caída en la demanda y en el precio.
Las cifras llevaron al gobierno a lanzar millonarios paquetes fiscales para fortalecer el crédito e impulsar las pymes, principales generadoras de empleo en Chile con 80% del mercado. También lanzó planes de estímulo económico, el último de ellos en enero por 4.000 millones de dólares.
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